¿La educación superior sigue preparando a las personas para el trabajo?

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Quiero compartir con vosotros un resumen de un reciente artículo de la Harward Business Review titulado Does Higher Education Still Prepare People for Jobs?, donde se analiza la utilidad de la educación superior y de los títulos universitarios para responder a la demanda de profesionales que se adecuen a las necesidades de nuevo mercado laboral.

Aunque hay una clara apuesta por la educación —informes recientes de The Economist sugieren que el ROI de un título universitario nunca ha sido tan bajo para los jóvenes— el valor agregado de un título universitario disminuye a medida que aumenta el número de titulados. Al mismo tiempo, a medida que los títulos universitarios se vuelven más comunes, los reclutadores y los empleadores los exigirán cada vez más, independientemente de si realmente son necesarios para un trabajo específico.

Según los datos analizados se ha establecido que la correlación entre el nivel educativo y el rendimiento laboral es débil. De hecho, las investigaciones muestran que los QI’s son un mejor indicador del potencial laboral. Si tuviéramos que elegir entre un candidato con un título universitario y un candidato con coeficiente intelectual alto, podríamos esperar que el segundo supere al primero en la mayoría de los trabajos, especialmente cuando esos trabajos requieren un pensamiento y aprendizaje constantes. Los títulos académicos son indicativos de cuánto ha estudiado un candidato, pero su rendimiento en una prueba de inteligencia refleja su capacidad real para aprender, razonar y pensar lógicamente.

Las universidades podrían aumentar sustancialmente el valor del título universitario si pasaran más tiempo enseñando a sus estudiantes habilidades blandas críticas. Esta es quizás una de las mayores diferencias entre lo que las universidades y los empleadores buscan en los candidatos. Mientras que los empleadores quieren candidatos con niveles más altos de resiliencia, empatía e integridad, esos son rara vez atributos que las universidades fomentan o seleccionan en sus estudiantes. A medida que crece el impacto de la IA y la tecnología disruptiva, los candidatos que puedan realizar tareas que las máquinas no pueden, serán cada vez más valiosos, de ahí la creciente importancia de las habilidades blandas, que son difíciles de emular para las máquinas.

En una encuesta reciente de ManpowerGroup a 2.000 empleadores, más del 50% de las organizaciones enumeraron la resolución de problemas, la colaboración, el servicio al cliente y la comunicación como las habilidades más valoradas. Del mismo modo, un informe reciente de Josh Bersin señaló que los empleadores de hoy en día son tan propensos a seleccionar candidatos por su adaptabilidad, diversidad cultural y potencial de crecimiento como por las habilidades técnicas. Además, empresas como Google, Amazon y Microsoft han destacado la importancia de la capacidad de aprendizaje —ser curiosos y tener una mente abierta— como un indicador clave del potencial profesional.

En resumen, las demandas del mercado exigen claramente un cambio de paradigma. Cada vez más estudiantes gastan más dinero en educación superior, y su principal objetivo es en gran medida aumentar su empleabilidad y su contribución a la sociedad. Incluso si el valor asociado a un título universitario es beneficioso para quienes lo obtienen, las empresas pueden ayudar a cambiar la narrativa poniendo menos peso en la "educación superior" como medida de competencia intelectual y potencial de trabajo, y en su lugar, abordar la contratación con más apertura mental.

En definitiva si las universidades quieren seguir siendo relevantes y útiles para sus estudiantes y para las empresas en las que quieren trabajar, tendrán que cambiar de paradigma y sentarse junto con esas empresas, para desarrollar las competencias blandas que requiere el nuevo entorno laboral.

Interesante debate ¿Verdad? ¿Qué opinais?

 

 

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